jueves, 20 de septiembre de 2012

Escena

Supongamos que vuelve la escena, que las luces se encienden y mi pies se agarran a las tablas. Supongamos que se acelera el corazón, que los nervios emergen y que no soy yo la que está allí, si no el personaje. ¿No sería maravilloso?

2 comentarios:

Carlos dijo...

Llegará ese momento

Ehse dijo...

Al final... se trata de eso ¿verdad?

Un saludo!