miércoles, 22 de agosto de 2018

Pócimas.


Noa: Me gustaría saber para qué usas ese recipiente, Lucas.
Lucas: Se llama Matraz. Yo lo uso para hacer pócimas.
Noa: ¿Pócimas de qué?
Lucas: De amor.
Noa: No te creo.
Lucas: Me da igual.
Noa: ¿ Me lo dejas?
Lucas: ¿Para qué lo quieres?
Noa: Jaime se ha encontrado un grillo y queremos meterlo en algún lado donde lo podamos observar.
Lucas: Toma.
Noa: ¿ Me enseñarás otro día a hacer pócimas?
Lucas: Pensé que no me creías.
Noa: Y hasta que no lo vea...
Lucas: ¿ Por qué te crees que te enamoraste de mí?
Noa: Lucas, yo me enamoré de ti antes de que supieras hablar, no me vengas con bobadas.
Lucas: Eso es lo que tú te crees, Noa.
Noa: ¿ Y para qué me diste esa pócima si tú no me ibas a querer?
Lucas: Para que no te enamoraras de otro mientras yo encuentro la fórmula para romper la que me dieron a mí.





Lucas y los sueños.

3 comentarios:

Jara dijo...

Lucas y los sueños existe desde hace años. Empezó con elCuentacuentos y lo he seguido a base de historias cortas con el paso de los años.
Noa y Lucas son unos chicos de unos 7 y 8 años.
A veces me sigue gustando ver la vida como si aún fuera una niña.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Rebeca Gonzalo Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

Me encanta ese final tan sugerente y descubrir que has hecho un 3 en 1 me ha dejado perpleja. Impresioooonante.
Un besazo.
P.D.: un inciso, te refieres a estos personajes como si fueran niños, pero si lo analizas, es poco probable que unos niños se expresen de ese modo. Sería interesante que de algún modo el narrador describiese a los personajes o la escena, para que el lector pueda llegar a esa conclusión sobre ellos.

Jara dijo...

Totalmente cierto! Pero te puedo asegurar que hay niños así, sí vieras a mi sobrina que va a cumplir 4, fliparias. Y estos son un poco así por las cosas que les ha tocado vivir.
Aunque entiendo que no sea el lenguaje normal de esas edades.
También depende con el tono que lo leas, si de adulto o de más niño.