domingo, 3 de abril de 2011

Miradas (II)


" Nunca antes había visto una mirada como la del tuareg que tenía enfrente en ese momento", de hecho nunca antes había visto a un tuareg y menos en pleno centro de Madrid. Se encontraba sentado en las escaleras de mi casa, no sé si llevaría mucho tiempo, pero desde que lo vi a lo lejos supe que esa mirada iba dirigida a mi. Se levantó en cuanto llegué al primer peldaño. No me dijo nada. Simplemente sacó un papel de alguna parte y me lo tendió. Sus ojos negros penetraron en los míos y yo me quedé frente a él, congelada.


- Será mejor que entres en casa. Te están siguiendo desde hace un rato.

- ¿Quién eres?


No hubo respuesta. Subí las escaleras sin mirar atrás y él me siguió.


- Me acaba de traer la policía, tengo un dispositivo en mi tobillo que controla donde estoy y todavía hay alguien capaz de seguirme.... No entiendo nada.

- No sólo ellos te vigilan. Quién está ahí fuera sabe perfectamente que mañana empieza el juicio.


- Y el que está aquí dentro por lo que veo también. ¿Me puedes decir quién diablos eres, qué haces aquí y de qué nos conocemos?

- No soy nadie que debas saber. Estoy aquí para protegerte y no nos conocemos.

- ¿Y porqué he de fiarme de ti?

- Nadie ha dicho que lo hagas. Lee la nota. Estaré aquí fuera si me necesitas.



Ahora mismo hay cosas que no te puedo explicar,

busca la caja fuerte y actúa como creas.

Nos veremos pronto.

Ray.


- Ray, otra vez él. ¿Es él quién me persigue?

-Es él quién te protege.

- ¿Sabes que puedo ir ahora mismo a la policía y contarle todo esto? Mañana a primera hora tendré aquí un coche que vendrá a recogerme, es más yo creo que ellos también están haciendo guardia fuera. Te habrán visto. ¿A caso te da igual? Sabes, un tuareg no pasa así como así desapercibido en esta ciudad.

- ¿En serio crees que soy un tuareg? - se rió. - Has estado demasiado tiempo encerrada.

- No le veo la gracia.

- ¿Qué ha pasado con tú sentido del humor?

- Creo que lo perdí cuando le arranqué la piel a aquél tipo


Su cara cambió por completo. Me agarró del brazo cogió las llaves que tenía en la mano, abrió la puerta y me empujó dentro.


- Será mejor que tu humor se quede donde esté. Ten cuidado lo que hablas y con quién.

- ¿Te crees que no sé quién eres? En cuanto has preguntado por mi sentido del humor te he reconocido. Ya te puedes quitar ese maldito disfraz. Maldito seas Leo, ¿ qué haces aquí?.

- Ya veo que estás recuperando la memoria. Haz lo que dice la nota Alice. Estaré por aquí. Si necesitas algo llámame.

- No tengo teléfono imbécil y el fijo si han sido listos, estará pinchado.

- Haz lo que te dice Ray.


Se dio la vuelta y desapareció. En ese momento fui consciente que estaba en casa después de más de tres años. Estaba todo lleno de polvo, todas mis cosas tiradas por todas partes, todo revuelto y nada en pie. La policía se había encargado de hacer bien su trabajo. ¿No les enseñaban a dejar las cosas en su sitio?


Subí las persianas para que entrara la luz de fuera, abrí la ventana del salón y miré a través. Efectivamente allí estaba la patrulla vigilando. El más joven me vio y me hizo un gesto con la mano. Respondí al mismo y volví dentro.


Releí la nota. "Busca la caja fuerte". Igual la había encontrado antes la policía, con este jaleo sería lo más normal.


Empezó a recoger en medida de lo posible el apartamento e intentó hacer memoria. En ese momento sonó un teléfono. ¿ De dónde coño venía el sonido? Entre los cojines del sofá nada, debajo del mueble nada, en la cocina nada. Corrió al dormitorio. De allí es de donde salía. Colchón nada, mesilla nada, cajonera nada. ¿Del armario? ¿Pero cómo? Sacó de allí la poca ropa que no estaba ya en el suelo y aún así no lo veía, entonces se acordó. ¡En la pared!, había un hueco en la pared. Lo hicieron los antiguos dueños y la avisaron al año de vivir en él. Querían asegurarse de que la persona que lo supiera se quedaría allí para siempre. Fue el momento que decidió comprar el apartamento. Apenas se percibía y sin embargo existía todo un sistema dentro. Se fue a la cocina y puso en marcha el extractor, cuando este se iniciaba, en el armario debajo del segundo estante se abría un pequeño hueco, accionabas el botón y la pared se abría. El manitas que lo inventó tenía una mente privilegiada. Siempre le estuvo agradecida por ello.


Cogió la caja, marcó la combinación y encontró un dvd dentro. Ya se encargaría más adelante de averiguar, o mejor dicho, recordar, quién más sabía del escondite.


Recogió el portátil del suelo, lo conectó a la luz y rezó para que este funcionara. Cuando el dvd se inició no podía creer lo que vio.


Un hombre gritaba hasta quedarse sin voz, y allí estaba ella, desgarrando su piel con una sonrisa en su cara.


Continuará...





9 comentarios:

Jara dijo...

Para los que no han leío la primera parte y quieran...

http://primeraescena.blogspot.com/2011/03/de-repente-un-dia-todo-comenzo-de-nuevo.html

Niobiña dijo...

Dios... Cada vez se pone más interesante la vida de Alice. Y también es interesante el ir descubriéndola con ella.

Me gusta hacer el camino con el protagonista, esa sensación de que ninguno de los dos sepamos que va a suceder...

Creo que esta semana los tuareg van a dar mucho juego ;)

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

Hell dijo...

Brutal nena!!!
Espero una tercera parte con la misma intensidad de estas 2!!!
Beso!

Hell.

Jara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Roc dijo...

El relato buenísimo como todos los tuyos, aunque lo que no me gusta es que te sientas tan influida por lo anglosajón. Sólo te lo digo por ponerte una pega, porque sabes que me encanta tu forma de escribir....
He de confesar que el mundo árabe me atrae como un imán y el anglosajón me repelen como la peste.
Un abrazo y que tengas una semana buenísima!!

atenea dijo...

Nos tienes a todos enganchados con la historia de Alice, ¿eh? Sencillamente genial. Y es que eso de no saber cómo ha llegado a un sitio, ir recordando poco a poco todo e ir descubriéndolo a la vez que la protagonista te mete de lleno en la historia y te atrapa por completo.

Volveré para la tercera parte :)

Besos!!

Carlos dijo...

No era fácil adaptar al tuareg en el género de tu relato y con certero y esquivo golpe y quiebro respectivamente lo encajas muy bien, de un lado ridiculizando el disfraz elegido y por otro dejándonos con ese misterio sin resolver del por qué lo eleigió dando un giro a la conversación.
La historia prosigue con eficaz intriga no sin sobresaltos.

Buena jornada!

Manuel dijo...

Desgarrador. ;)

Nuncajamás dijo...

Emocionante de principio a fin y muy bien encajada la frase, con lo difícil que parecía. Sigo a la expectativa de las siguientes partes de esta trama. Un besote.