sábado, 31 de enero de 2009

La última noche

"La luna estaba zurcida al techo" nos costó tiempo alcanzarla pero decidimos que allí se quedaría hasta la eternidad, o al menos hasta que alguien después de mi muerte decidiera regresarla a su lugar de origen.
Era un día cualquiera, lo disfrazamos de festivo, a nuestro antojo, como si el mundo nos perteneciera, como no, nos pertenecía. Era la dueña de mi vida, de mi mundo yo lo hacía rotar según me convenía, si las horas pasaban era porque yo quería, habíamos congelado el tiempo, arrancamos las agujas del reloj, tiramos el segundero al mar, y los números bailaron junto a las olas, libres, divertidos...
Nadie se dio cuenta, sólo nosotros, los dueños de la luna, era mi regalo, mi despedida, ella sola para mí, a disfrutarla hasta que el cáncer de mi sangre acabara conmigo. No me quedaba mucho... ¿tiempo? (el tiempo me lo cargué, no os olvidéis, esa no es la palabra) , no me quedaba... miento, ahora podía disfrutar, gobernar mi destino, ése que alguien escribió para que acabara más pronto de lo normal. Nadie se dio cuenta, sólo nosotros. La luna no salió esa noche, ahora era nuestra, hasta el final, o el principio. Quedó zurcida a mi techo, en mi hogar, hasta siempre, hasta nunca, y allí disfrutamos todos y cada uno de nosotros del poder, de la magia de esa luna que tanta compañía me había hecho.
Para el mundo aquella noche fue una más, para mí, fue la última.
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A su padre.
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9 comentarios:

Camaleona dijo...

Siento el dolor de los que sufren la pérdida de un ser querido, cuando esta pérdida llega antes de tiempo.

Manuel dijo...

Hola jarísima,
me quedo con la última frase. Ese pensamiento por el que uno se siente un grano de arena para el resto del mundo.
Y esos días sin tiempo!!! ojalá no tengamos que esperar hasta el último día de nuestra muerte para disfrutar de uno de esos días.
Siempre es triste una muerte, aunque el cáncer, como mal menor, conceda una última despedida.

Virginia Vadillo dijo...

"La luna no salió esa noche, ahora era nuestra"
Me quedo con esa frase. Por muchas lunas más.

Paula dijo...

Lo que puedes llegar a transmitir en tan solo unas lineas... Impresionante.

Un placer leerte, como siempre.

Larisavel dijo...

Y a mi me encanta volver a comentaos! (aunque te seguía escondidilla, jeje). Y bueno, que te voy a decir de este relato, que siempre me dejas tristona! Muchos besitos!!! Petarda!!!

Esther dijo...

Hola, Jara:

Es muy bonito pero, triste a la vez... pero, al menos aprovechó al máximo sus últimos instantes de vida. Así debería ser siempre, deberíamos vivir el presente a cada instante y segundo... pero, no todos nos sentimos a veces capaces pero, es una bonita actitud en la vida, disfrutar de lo bueno... así nos damos cuenta de cuándo está y no se nos pasa.

Saluditos.

cimujo dijo...

Emotivo relato. Me ha gustado

Sara dijo...

Siempre que te leo me da la impresión de que podría estar en un escenario leyendo en voz alta y tus palabras se encontrarían en su espacio natural... no sé definirlo mejor... ;)

*Sechat* dijo...

No sé si se trata de una despedida o de un rememorar de los tiempos pasados. En todo caso muy hermoso y muy sentimental.