lunes, 24 de mayo de 2010

sin olvido

Decidí dejarle terminar aquel tema, no me quedaba otra opción. Después de una botella vacía de whisky no había nada que yo pudiera hacer.
Su aliento apestaba y cada vez se acercaba más a mi. Era siempre lo mismo. Cada noche repetía su ritual. Cada noche, cada tarde, cada día... Mi noción del tiempo se resumía a las veces que venía a visitarme, a las veces que me poseía. Mis gritos callaban el tic tac del reloj. Cuando las voces se apagaban mi respiración volaba al compás de las horas, cada vez más lentas, cada vez más oxidadas.
La torre estaba oscura y los grilletes demasiado flojos, aún así no fui capaz de escapar de ese infierno. No sé cuanto tiempo estuve allí , lo que si sé es que el tiempo no me hará fácil el olvido.

4 comentarios:

Nuncajamás dijo...

Me ha agradado mucho que hayas decidido usar dos frases de El Cuentacuentos. Ésta que se nos proponía, me resultaba tremendamente difícil, así que me parece de más mérito que hayais logrado romper esa dificultad con vuestros textos y creatividad. ¡Enhorabuena!

Ariel dijo...

Una buena combinación de las dos frases. Me ha gustado la idea de las horas oxidadas =)
saludos!

Carlos dijo...

Atrapada entre el pasado que no podría olvidar y el tiempo que nunca podría recuperar ¿para qué escapar pudiendo matar?

Cada línea es una parte de su rostro, sonido del silencio. Es terrible que no pueda ser solo ficción.

Muy bueno Jara

Sara dijo...

Me ha encantado por el contenido, la condensación y encima, la originalidad de meterle dos frases del cuentacuentos... ;)