lunes, 1 de marzo de 2010

sin t´tulo (15)

Alice despertó al atardecer. Subió la persiana y la lluvia le inundó de tristeza. No era su mejor resaca. Es mas, podía decir que ni si quiera existía tal. Se había tomado muchas más copas de las que acostumbraba y el efecto no había sido el esperado. Seguía recordando. Seguía notando su ausencia. Seguía descalza y el frío no ayudaba a sentir otra cosa que no fuera él.

Lo peor de todo es que él no había existido nunca.

3 comentarios:

Manuel dijo...

Qué cosas no?
yo creo que sí que existia... pero más como el Dios que imaginan los ateos. Para ellos él es socialmente. Para alice existía en su recuerdo. Y eso también es existir. Aunque claro, no mola eso de existir en mundos paralelos.
En fin, que no se... que es muy tarde, que voy a dormir.

*Sechat* dijo...

¡Qué grande! No me esperaba ese cierre para el micro. Muy bueno, de verdad. Un besote.

Outsider dijo...

¿quien dijo que se dejara de recordar nada?... en realidad lo único que no se recuerda es lo que nunca paso, se pierde la noción de lo que ocurria cuando ya no eramos capaces de producir ningún recuerdo, pero de esos momentos no hay nada que recordar pues no se ha hecho nada.

De lo demás, de todo aquello que no quisieramos recordar, lo recordamos todo, y como mucho, solo pretendemos hacer creer, hacernos creer, que no lo recordamos.

Interesante lugar.